MENTIROSOS PATOLÓGICOS (II)
Hoy me siento triste y cansada, tal vez porque solo he dormido cuatro horas por quedarme tomando whisky en Del Carajo hasta pasadas las tres, pero la verdad es que hoy estoy triste porque me encuentro en un conflicto existencial: conozco a una persona mentirosa que me cae bien y a quien por motivos de [...]
SIMPLEMENTE ENFERMEDAD
Un malestar general, dolor de cabeza y algo de fiebre invadieron mi cuerpo, desde la mañana de ayer. Asumo que algún virus extraño me invadió mientras me transportaba al trabajo, pues fue ahí donde empecé a sentirme alicaída. Y así estuve, adolorida, fastidiada y quejumbrosa hasta que un gentil farmacólogo de FASA me dio un [...]
Mi eterno dolor de cabeza
Cuando era niña disfrutaba al ver las aventuras de lo que para mí era la familia ideal, la tierna y dulce familia Ingalls, todos ellos tan virtuosos y tan ejemplares que daban envidia y más aún cuando miraba a mi alrededor y veía que mi familia era completamente distinta a ese ideal. En el colegio [...]
Punto de quiebre
Si me detengo a analizar las características más resaltantes de mi maravillosa personalidad hay dos que debo destacar: mi terquedad excesiva y mi inexistente tolerancia a la frustración, rechazo o vergüenza. Cada una de estas se convierten un una bomba cuando intervienen en mi toma de decisiones y la cosa alcanza proporciones ingentes cuando actúan [...]
Aunque un poco tarde, vale la pena hacerlo: Balance 2009.
Hoy me he dado cuenta de que hace exactamente 30 días que no escribo nada. No escribí por Navidad ni por el Año Nuevo, y no fue porque no quisiera, fue cuestión de tiempo y no voy mentir, de inspiración. Hubo días en los que me senté frente a la computadora con la firme decisión [...]
Días agitados, pero reflexivos…
Estos últimos días, han sido días de mucho trabajo, tanto que no he podido actualizar ninguno de mis blogs ni avanzar con el compromiso que asumí con tres de mis mejores alumnas. Como todo profesor sabe, cada fin de bimestre nos sorprende con una gran carga laboral, que gracias a Dios solo dura una semana [...]




















